viernes, noviembre 03, 2006

Amores cerdos


Esta coproducción Alemania-Holanda es una bocanada de aire fresco en el desprestigiado mundo del género zoofílico. Algunos recordarán los bodrios Orgifiesta en la granja y Babe el puerquito caliente. La trama de esta excelente película no se desarrolla en una granja infame, sino en una mansión en la bella campiña de Baviera.

Los cerdos, muy bien bañaditos, tienen un listón de color diferente cada uno para evitar confusiones. Los protagonistas humanos y animales hacen uso de varias habitaciones de la mansión. La última secuencia es un picnic en el jardín en donde los cerdos son alimentados con manzanas y bellotas.

La película tiene subtítulos en español, pero desgraciadametne la traducción no es muy buena. Además, el sentido de la expresión "Schwein haben" se pierde inexorablemente.

Parece ser que se va a filmar una segunda parte en Ibiza. Yo les aviso.

sábado, octubre 21, 2006

Juanito Inglés

Con esta película queda destrozado el mito de James Bond. Esta destrucción del mito fue paulatina, como lo explica Dorothy Whorehouse en su libro Debunking the James Bond Myth: From Casino Royale to Johnny English.

Esta película también nos muestra que la rivalidad franco-inglesa no es un asunto del pasado. El malo de la película es Pascal Sauvage (interpretado por John Malkovich), un francés que quiere ser rey de Inglaterra. Si les interesa este tema les recomiendo el libro de B.B. D'Arcy, The franco-british rivalry in literature and cinema. From Shakespeare's Henry V to Johnny English. Les Minquiers University Press, 2006.

Mi escena favorita es cuando Johnny English aparece en pantalla gigante, en calzones y cantando Does your mother know de Abba. Es un lamento desesperado por la pérdida de privacidad en estos tiempos ¿Ya ni siquiera podemos cantar canciones de Abba/Air Supply/Paul Anka en la tranquilidad de nuestro baño?

jueves, octubre 19, 2006

Qué piernas aquellas

Ayer volví a ver con mucho placer Subida al cielo de Luis Buñuel. No es porque sea fan de este director, sino porque me encantan las piernas de Lilia Prado. Estuve viendo una y otra vez la escena cuando Lilia se levanta la falda y se baja del camión. Suspiré y me pregunté: ¿Todo muslo pasado fue mejor? Sin duda. Hoy en día la voluptuosidad es una afrenta gravísima.

No todos los encuentros que tuve con Lilia Prado fueron placenteros. Después de haber visto Subida al cielo por primera vez, vi Abismos de pasión (también dirigida por Buñuel). Cuál fue mi decepción al ver a mi amada Lilia con una falda negra que le llegaba hasta los tobillos. Claro, no fue culpa de ella sino de Buñuel.

En su libro Fetichism and Cinema. A deconstructionist approach, Samuel B. Jackoff afirma que el cine contribuyó considerablemente a la sofisticación del fetichismo. No dedica una sola línea a las piernas de Lilia Prado. Tache.